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miércoles, 19 de diciembre de 2018

El Rey de los Momentos

Hay jugadores destinados a ser estrellas como pueden ser Messi o Ronaldo. Y lo demuestran casi en cada momento. Hay otros que se les intuyen que pueden ser eso si no lo son ya como Mbappé. Hay otros a los que se les presupone, pero sólo surgen en momentos puntuales, cruciales, aunque puntuales.

Mañana se hablará de golpe en la mesa, de menudo jugador y otros muchos titulares al respecto. Alguien que cuesta 100 millones de euros tiene que estar siempre. Mucha expectativa y momentos. Muchos momentos dispersos en el tiempo. Muchos momentos pero separados en el tiempo.

Aún recuerdo como rompió por la banda a un central colosal como es Bartra, que lo es. O como ha hecho goles en finales de Champions. Una chilena para romper un partido en la última final del Madrid. Hoy tres goles ante el Kashiwa.

Pero son chispazos, momentos. Ocasiones en las que parece que es un futbolista único. Pero no lo es. Benzema da mucho más la cara en los partidos. Se ofrece, la busca y, aunque falle, lo intenta.

Otros están eternamente doloridos por cualquier contacto. Por ligero que sea. Menos mal que no juega en el fútbol de hace 30 años, no hubiera aguantado.
Chispazo y grandes apagones. Todos en poco tiempo. Un expreso al que se le acaba el carbón al poco tiempo.

Gareth Bale llegó al Madrid porque probablemente no pudo suceder el fichaje de Neymar, que se fue al Barcelona a pesar de todo lo que ya había acontecido. Destacó en el Tottenham, en mi opinión sobre todo como lateral. Pero los que saben de fútbol le ven potencial. Allá donde ven potencial, yo veo un lacito cada vez que surge una circunstancia como la de hoy, tres goles. La oportunidad eternamente perdida de recuperar una inversión incierta. El que dice que se va tras la final de Kiev, pero que nunca se asentó definitivamente.

El día que la regularidad llame a la puerta del galés, es posible que tenga que rectificar y lo haré. El día que la regularidad llame a su puerta, el Madrid o el equipo en el que esté lo agradecerán. Lo agradecerán sus compañeros y los aficionados. Sobre todo, lo agradecerá el deporte.  Hasta ese día no será el referente. No será la estrella. Mientras tanto será el jugador de los momentos. El Rey de los Momentos.

jueves, 13 de diciembre de 2018

España ya no manda

El pasado verano fue simbólico. España llegó al Mundial entre, tal vez, las cuatro favoritas. Es cierto que la situación con Lopetegui se utilizó como una excusa. Aún sigo pensando que se hubiera hecho algo más con él en el banquillo, él hizo el equipo y el debió acabar. No entro en si el Madrid lo hizo bien o mal, pero como todo profesional, cuando le ofrecen algo mejor, lo valora e interpreta. Caímos en octavos aunque con una pobre imagen en todos los encuentros excepto contra Portugal.

En la Champions vemos una situación peculiar. No porque haya tres equipos españoles en octavos, son las sensaciones. El Atlético ha quedado segundo de grupo porque no ha brillado donde debería venirse arriba. Una final en su estadio es una oportunidad inigualable, pero aunque digan que nunca deje de creer, cuando llega la máxima competición europea llegan momentos de apagón que dejan en evidencia ese leiv motiv.

El Real Madrid tendría que haber hecho más y sólo se le recuerda un partido grande en la fase de grupos, el de Roma. Aquel partido significó el principio del fin de Lopetegui (quién lo diría hace un año), el punto álgido de una temporada que no hacía más que comenzar pero que acabó con un despido. El halago debilita y cada día va debilitando más.

En cuanto al Barcelona, más de lo mismo. El partido de Wembley contra el Tottenham fue una exhibición. Muchas veces se deja llevar sabiendo que hay un Messi. El jugador que es capaz de cambiar un ritmo y un partido en un suspiro. Es un suspiro en el que le dejan recibir y realizar lo impensable. Y Dembelé, el que sólo llega tarde a los entrenamientos pero que en los partidos no hace falta llamarle 20 veces para ver donde está. Aparece. El resto se traduce en algún rato bueno, sin embargo, sin mucha luz.

El Valencia, simplemente se perdió por el camino. Lo que sucedió ante el Young Boys es simbólico de lo que está ocurriendo en ese equipo, al igual que el partido de hoy contra el Manchester United. Irregularidad. En la fase previa se paga. Más tarde y el Madrid sabe de eso, hay que vivir el momento. De momento los de Mestalla se van a tener su momento en la Europa League.

Y si de Europa League se trata, tendremos que ver. Esa irregularidad de los ché ha sido corroborada por nuestros representantes. Lo normal es que tengamos continuidad con los tres conjuntos. Betis, Sevilla y Villarreal han sufrido más de lo que hubieran debido.

El fútbol español lleva viviendo años en la cúspide en todos los años y eso es complicado de sobrellevar. En ocasiones hay que considerar que los cambios han de llegar cuando estás arriba, porque cuando no lo estás es más complicado. Es posible que haya que cambiar, hacer retoques, que permitan al fútbol español mantenerse arriba. El fútbol español debe seguir un proceso, quedarse con lo bueno y corregir los errores. El fútbol español no sabremos si va a seguir mandando. Debe pulirse. Ahora no manda como lo hacía hace no mucho. 

viernes, 18 de mayo de 2012

El partido del año

Cualquiera que intentara prever una final de la Champions al principio de la campaña hubiera visto al Real Madrid jugando contra el Barcelona, o en su defecto, a uno de los dos titanes de Manchester en el último encuentro. No obstante, ha llegado la hora, mañana es el gran encuentro del año, y no estará ninguno de ellos. Estarán el Bayern de Múnich, el otro candidato, pero infravalorado, y el Chelsea, allá cuando nadie creía.

El Bayern está ante su oportunidad de dar un golpe y sumar su quinto título. Nunca se habla de ellos, son un equipo bajo la sombra que siempre compite hasta el final siendo fieles a la filosofía de un país. Nunca se les considera un grande, pero lo son. Muchos mitos han pasado por sus filas: Beckenbauer, Müller, Meier o Breitner. 

Ha llegado porque ha sido el mejor durante toda la copa, en la fase de grupos contra el City, el Nápoles y el Villarreal, o dejando fuera en las eliminatorias al Madrid. Ha jugado un fútbol rápido apoyado en sus dos hombres de banda, Ribery y Robben, la visión de un sorprendente para quien no le conociera Kroos, el remate de Mario Gómez, el gran guardameta que es Neuer, entre otros. 

Jugar en su propio estadio el encuentro decisivo fue un aliciente para el conjunto bávaro, que peleo por conseguir el sueño en realidad. En el banquillo, un entrenador al que no se valora como mereciera, Jupp Heynckes, que siempre creyó en su proyecto. El conjunto alemán quiere entrar en el cielo donde está los mejores de Europa y lugar al que por mucho que haga parece no habérsele permitido el acceso.

En el otro lado, el Chelsea de Abramovic, que desembarcó en el barrio de Fulham con capital ilimitado para llevar al equipo ante lo más alto del balompié europeo, algo que sólo un inoportuno resbalón de Terry evitó en su momento. 

De manera increíble y en una temporada convulsa han llegado ante la que se presupone última oportunidad de una generación en el ocaso de sus carreras. Empezó la temporada con el joven y prometedor Villas-Boas a los mandos pero la más que posible mala relación con los pesos pesados y la mala trayectoria en competiciones locales provocaron su marcha.

Llegó Di Matteo y se adaptó a la situación de un vestuario gobernado por los Terry, Lampard y Drogba, que marcan el rumbo a seguir aunque conlleve navegar contracorriente. El preparador italiano consiguió recuperar la confianza y la competitividad de un equipo que parecía sin alma pero que permanecía en un estado latente en espera de un estímulo.

Y así fue avanzando rondas, sin grandes alardes pero con oficio y la sabiduría que otorga la experiencia. La eliminatoria contra el Barcelona fue el mejor ejemplo, no eran los mejores con la pelota y lo sabían, pero eran los mejores sin la pelota y lo sabían. Con esta idea clara se plantaron en 180 minutos como una valla alrededor de su propia área pero con el espino que son la velocidad de Ramires y la potencia de un superlativo Drogba.

Cada vez queda menos para saber quien se alzará con la corona europea y desde España lo observaremos con la envidia de lo que pudo ser pero que no fue y con la cabeza gacha por vender la piel del oso antes de cazarlo. Llegaron los que lo merecieron, pese a quién pese, los que tuvieron las ideas más claras aunque con estilos enfrentados, y o bien el Chelsea, o bien el Bayern, levantará el más preciado de los tesoros futbolísticos a nivel de clubes.

viernes, 27 de abril de 2012

Víctima de su propio conformismo

Se podría decir que la Liga es suya, pero el problema es que el principal objetivo, el de La Décima, no se ha conseguido. La temporada no es un fracaso ni mucho menos, pero no es un éxito rotundo. El Real Madrid se ha quedado a las puertas de la gloria aunque el nombre de este equipo quedará grabado en la historia.

El Madrid quedó eliminado de la Champions por falta de ambición, aunque los jugadores dirán que no les falta, pero quedó fuera de la competición por su actitud conformista. Quedó demostrado en la ida de las semifinales en el Allianz Arena, cuando tras el empate, cual equipo pequeño, se echó atrás y se puso a defender un buen resultado, pero no para un equipo grande.

Pero si en algún momento se puso de manifiesto esta actitud, fue en la vuelta en su estadio. El famoso 'miedo escénico' sólo se vio reflejado en los primero 20 minutos de partido, cuando atacó y se puso con dos a cero en el marcador y el pase a la final en la punta de los dedos. 

A partir de entonces, el error, inducido por la escasa capacidad de reacción demostrada durante el enfrentamiento ante el Bayern de Mourinho. El Madrid volvió a cometer los mismos fallos, se encerró atrás y se dejo dominar por un equipo grande, pero no más grande que ellos. Siendo infiel a su historia defendió en su área, en lugar de ir a por más, y pagó el precio.

El equipo demostró sus carencias, se partió, demostrando que en el transcurso de la contienda necesitaba una serie de cambios para reforzar el centro del campo espeso en defensa por su desgaste defensivo. Si el Madrid quiere ganar la principal competición europea debe reforzarse principalmente en esa posición, clave en el fútbol de hoy en día, porque en posiciones ofensivas la solvencia está más que demostrada.

El Real Madrid no fue el equipo que la historia dice, ese equipo ofensivo temido haya por donde iba, fue eliminado por su eterno rival de Múnich, superior en casi todo momento. El equipo merengue se eliminó a sí mismo víctima de su propio conformismo definido en la actitud de su máximo responsable. Los errores deberían convertirle en un equipo más fuerte, y el año que viene, es posible que si no cae en ellos, pueda por fin levantar un trofeo que ha hecho del Madrid uno de los conjuntos más admirados en el mundo.

jueves, 26 de abril de 2012

Un golpe de humildad

Desde que se conocieron los cuadro de semifinales, tanto de la Champions League tanto de del Europa League, se ha hablado y escrito mucho sobre la posibilidad de dos finales españolas que prácticamente se han llegado a dar por hechas.

Tanto periodistas como aficionados hablaban ya de la final entre el Madrid y el Barcelona en Múnich, y más de lo mismo en la Europa League. Esta noche se verá si al menos se puede conseguir en la segunda competición europea, en la que al menos habrá un equipo español.

Nadie contaba con el Bayern de Múnich, que finalmente disputará la final de sus sueños, la del día 19 de mayo en su propio estadio, el Allianz Arena. La eliminatoria se resolvió en unos penaltis a los que no se debió llegar en ningún caso. ¿Por qué? La dichosa pregunta. Porque fue superior en los dos partidos, salvo en los 20 primeros minutos de la vuelta en el Bernabéu y un rato en la segunda parte del partido de ida, donde el Real Madrid fue el Real Madrid. El fútbol fue justo.

Pero con lo que nadie contaba era con que el Chelsea fuera el otro conjunto en la final. Expresiones del estilo "les van a caer un saco de goles en Camp Nou" se oían constantemente. Puede gustar o no, pero seguro que a ellos les satisface estar en la situación en que se encuentran, la más que posible última oportunidad de una generación de grandes futbolistas. Pasó el que marcó más goles.

Desde España lo vimos con prepotencia, como si no se tuvieran que disputar la competición porque tenemos la supuesta mejor Liga del mundo. La realidad es bien distinta, la competición local está desvirtuada por muchos equipos que vivieron por encima de sus posibilidades y que adeudan cantidades ingentes de dinero, o donde las radios no puede retransmitir desde los estadios porque a los que mandan no les da la gana.

Puede que Barcelona y Real Madrid sean los mejores equipos del mundo y puede que finalmente haya una final española en Bucarest entre Athletic y Valencia o Atlético, pero de este golpe hay que leer lo realmente importante, es necesaria un poco de humildad y desde ahí llegar lejos. Por lo tanto, nos hemos llevado un golpe de humildad.

miércoles, 25 de abril de 2012

Cuando caer es menos duro si se es fiel a uno mismo

Llegar durante dos años seguidos a las semifinales de la Champions es muy complicado pero no se valora porque en el fútbol no hay memoria. Hay algo aún más difícil o que podría considerarse imposible es llegar cinco ocasiones consecutivas, año tras año acostumbrando y malacostumbrando. Esto lo ha hecho el Barcelona, y lo ha hecho con un estilo propio, un fútbol de diseño.

Hace unos años llegó Pep Guardiola a un equipo que pasaba por un momento bajo, un periodo de transición donde las estrellas del plantel hacían o deshacían a su gusto. Era un equipo con Ronaldinho o Deco, grandes jugadores marcados por su vida extradeportiva.

Ahí llego Pep sin experiencia en una categoría de élite como entrenador pero con un perfil y unas ideas muy marcadas e identificadas con la historia del club desde que Johan Cruyff cambiara toda una mentalidad. En ésas decidió limpiar, sacar aquellos mecanismos que estaban oxidados y que perjudicaban la química del vestuario. 


Una vez hecha la criba, tomó la decisión de conceder los galones a futbolistas de la casa, principalmente a tres hombres: Messi, Iniesta y Xavi. Messi todavía no era el jugador que todos conocemos, era una chico a la sombre de un astro brasileño que se apagaba como Ronaldinho. Iniesta era el chico tímido al que su anterior entrenador, Riijkard, no le acababa de dar la confianza. Y Xavi, ese faro que iluminaba en la sombra, el que marcaba el tiempo y que venía de ser primordial en la Eurocopa ganada por la selección española.


Los comienzos fueron duros, pero fiel a su mentalidad fue dando oportunidades a jugadores jóvenes. El público no comprendía lo que ocurría, pero de repente, se realizaron en una visión, un rodillo que jugaba al toque, sin complejos ni complejidades, todo era fácil. Comenzaron a caer los triunfos uno tras otro hasta que al final de la temporada eran campeones de todo.

Los siguientes años fueron trayendo nuevos valores que venían de La Masía, pero no había quién ya pudiera  dudar de lo que se llevaba a cabo. Pasaba el tiempo y el hambre hacía que zamparán competiciones, no sin alguna decepción, sin poder detenerse, como si fuera por gula.

Han pasado cuatro años y nadie sabe lo que Guardiola hará pero tienen que estarle agradecido por lo que ha hecho. En la última semana, desde los medios de comunicación se le ha criticado por estar supuestamente erróneo en sus planteamientos. Eliminación de la Champions League en manos del Chelsea y perdida de la Liga en su propio estadio ante su archienémigo, el Real Madrid.

Llueven sopapos en forma de opiniones, pero... Ha caído siendo fiel a un estilo. Tal vez en ocasiones se convirtió en excesivamente ornamental y poco efectivo. Faltaron los disparos desde fuera del área cuando el rival se encerraba y sobraba el juego aéreo. Lo que no se puede poner en duda, es que su apuesta ha sido siempre la misma, dar oportunidades a la gente de la casa, a aquellos que han vivido el club desde que eran niños. Se le importunó diciendo que Thiago, Tello o Cuenca no pueden ser titulares en esos partido, pero ellos respondieron con buenos partidos e intentando su juego de forma constante. Nadie le criticó cuando en su momento dio la oportunidad a unos imberbes Pedro o Busquets.

Por todo ello, no se puede hacer crítica hacía el entrenador blaugrana, pues él, y sólo él, ha sido un preparador que confió en todo momento a sus jugadores pero que sobre todo confió en todo aquello que le llevo a él y a su equipo a los altares de la historia del balompié. Por todo lo que ha hecho, el equipo y su preparador no merecen otra cosa que aplausos, ovaciones y admiración, como se demostraron los aficionados ayer en el Camp Nou.