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jueves, 13 de diciembre de 2018

España ya no manda

El pasado verano fue simbólico. España llegó al Mundial entre, tal vez, las cuatro favoritas. Es cierto que la situación con Lopetegui se utilizó como una excusa. Aún sigo pensando que se hubiera hecho algo más con él en el banquillo, él hizo el equipo y el debió acabar. No entro en si el Madrid lo hizo bien o mal, pero como todo profesional, cuando le ofrecen algo mejor, lo valora e interpreta. Caímos en octavos aunque con una pobre imagen en todos los encuentros excepto contra Portugal.

En la Champions vemos una situación peculiar. No porque haya tres equipos españoles en octavos, son las sensaciones. El Atlético ha quedado segundo de grupo porque no ha brillado donde debería venirse arriba. Una final en su estadio es una oportunidad inigualable, pero aunque digan que nunca deje de creer, cuando llega la máxima competición europea llegan momentos de apagón que dejan en evidencia ese leiv motiv.

El Real Madrid tendría que haber hecho más y sólo se le recuerda un partido grande en la fase de grupos, el de Roma. Aquel partido significó el principio del fin de Lopetegui (quién lo diría hace un año), el punto álgido de una temporada que no hacía más que comenzar pero que acabó con un despido. El halago debilita y cada día va debilitando más.

En cuanto al Barcelona, más de lo mismo. El partido de Wembley contra el Tottenham fue una exhibición. Muchas veces se deja llevar sabiendo que hay un Messi. El jugador que es capaz de cambiar un ritmo y un partido en un suspiro. Es un suspiro en el que le dejan recibir y realizar lo impensable. Y Dembelé, el que sólo llega tarde a los entrenamientos pero que en los partidos no hace falta llamarle 20 veces para ver donde está. Aparece. El resto se traduce en algún rato bueno, sin embargo, sin mucha luz.

El Valencia, simplemente se perdió por el camino. Lo que sucedió ante el Young Boys es simbólico de lo que está ocurriendo en ese equipo, al igual que el partido de hoy contra el Manchester United. Irregularidad. En la fase previa se paga. Más tarde y el Madrid sabe de eso, hay que vivir el momento. De momento los de Mestalla se van a tener su momento en la Europa League.

Y si de Europa League se trata, tendremos que ver. Esa irregularidad de los ché ha sido corroborada por nuestros representantes. Lo normal es que tengamos continuidad con los tres conjuntos. Betis, Sevilla y Villarreal han sufrido más de lo que hubieran debido.

El fútbol español lleva viviendo años en la cúspide en todos los años y eso es complicado de sobrellevar. En ocasiones hay que considerar que los cambios han de llegar cuando estás arriba, porque cuando no lo estás es más complicado. Es posible que haya que cambiar, hacer retoques, que permitan al fútbol español mantenerse arriba. El fútbol español debe seguir un proceso, quedarse con lo bueno y corregir los errores. El fútbol español no sabremos si va a seguir mandando. Debe pulirse. Ahora no manda como lo hacía hace no mucho. 

jueves, 26 de abril de 2012

Un golpe de humildad

Desde que se conocieron los cuadro de semifinales, tanto de la Champions League tanto de del Europa League, se ha hablado y escrito mucho sobre la posibilidad de dos finales españolas que prácticamente se han llegado a dar por hechas.

Tanto periodistas como aficionados hablaban ya de la final entre el Madrid y el Barcelona en Múnich, y más de lo mismo en la Europa League. Esta noche se verá si al menos se puede conseguir en la segunda competición europea, en la que al menos habrá un equipo español.

Nadie contaba con el Bayern de Múnich, que finalmente disputará la final de sus sueños, la del día 19 de mayo en su propio estadio, el Allianz Arena. La eliminatoria se resolvió en unos penaltis a los que no se debió llegar en ningún caso. ¿Por qué? La dichosa pregunta. Porque fue superior en los dos partidos, salvo en los 20 primeros minutos de la vuelta en el Bernabéu y un rato en la segunda parte del partido de ida, donde el Real Madrid fue el Real Madrid. El fútbol fue justo.

Pero con lo que nadie contaba era con que el Chelsea fuera el otro conjunto en la final. Expresiones del estilo "les van a caer un saco de goles en Camp Nou" se oían constantemente. Puede gustar o no, pero seguro que a ellos les satisface estar en la situación en que se encuentran, la más que posible última oportunidad de una generación de grandes futbolistas. Pasó el que marcó más goles.

Desde España lo vimos con prepotencia, como si no se tuvieran que disputar la competición porque tenemos la supuesta mejor Liga del mundo. La realidad es bien distinta, la competición local está desvirtuada por muchos equipos que vivieron por encima de sus posibilidades y que adeudan cantidades ingentes de dinero, o donde las radios no puede retransmitir desde los estadios porque a los que mandan no les da la gana.

Puede que Barcelona y Real Madrid sean los mejores equipos del mundo y puede que finalmente haya una final española en Bucarest entre Athletic y Valencia o Atlético, pero de este golpe hay que leer lo realmente importante, es necesaria un poco de humildad y desde ahí llegar lejos. Por lo tanto, nos hemos llevado un golpe de humildad.

miércoles, 25 de abril de 2012

Cuando caer es menos duro si se es fiel a uno mismo

Llegar durante dos años seguidos a las semifinales de la Champions es muy complicado pero no se valora porque en el fútbol no hay memoria. Hay algo aún más difícil o que podría considerarse imposible es llegar cinco ocasiones consecutivas, año tras año acostumbrando y malacostumbrando. Esto lo ha hecho el Barcelona, y lo ha hecho con un estilo propio, un fútbol de diseño.

Hace unos años llegó Pep Guardiola a un equipo que pasaba por un momento bajo, un periodo de transición donde las estrellas del plantel hacían o deshacían a su gusto. Era un equipo con Ronaldinho o Deco, grandes jugadores marcados por su vida extradeportiva.

Ahí llego Pep sin experiencia en una categoría de élite como entrenador pero con un perfil y unas ideas muy marcadas e identificadas con la historia del club desde que Johan Cruyff cambiara toda una mentalidad. En ésas decidió limpiar, sacar aquellos mecanismos que estaban oxidados y que perjudicaban la química del vestuario. 


Una vez hecha la criba, tomó la decisión de conceder los galones a futbolistas de la casa, principalmente a tres hombres: Messi, Iniesta y Xavi. Messi todavía no era el jugador que todos conocemos, era una chico a la sombre de un astro brasileño que se apagaba como Ronaldinho. Iniesta era el chico tímido al que su anterior entrenador, Riijkard, no le acababa de dar la confianza. Y Xavi, ese faro que iluminaba en la sombra, el que marcaba el tiempo y que venía de ser primordial en la Eurocopa ganada por la selección española.


Los comienzos fueron duros, pero fiel a su mentalidad fue dando oportunidades a jugadores jóvenes. El público no comprendía lo que ocurría, pero de repente, se realizaron en una visión, un rodillo que jugaba al toque, sin complejos ni complejidades, todo era fácil. Comenzaron a caer los triunfos uno tras otro hasta que al final de la temporada eran campeones de todo.

Los siguientes años fueron trayendo nuevos valores que venían de La Masía, pero no había quién ya pudiera  dudar de lo que se llevaba a cabo. Pasaba el tiempo y el hambre hacía que zamparán competiciones, no sin alguna decepción, sin poder detenerse, como si fuera por gula.

Han pasado cuatro años y nadie sabe lo que Guardiola hará pero tienen que estarle agradecido por lo que ha hecho. En la última semana, desde los medios de comunicación se le ha criticado por estar supuestamente erróneo en sus planteamientos. Eliminación de la Champions League en manos del Chelsea y perdida de la Liga en su propio estadio ante su archienémigo, el Real Madrid.

Llueven sopapos en forma de opiniones, pero... Ha caído siendo fiel a un estilo. Tal vez en ocasiones se convirtió en excesivamente ornamental y poco efectivo. Faltaron los disparos desde fuera del área cuando el rival se encerraba y sobraba el juego aéreo. Lo que no se puede poner en duda, es que su apuesta ha sido siempre la misma, dar oportunidades a la gente de la casa, a aquellos que han vivido el club desde que eran niños. Se le importunó diciendo que Thiago, Tello o Cuenca no pueden ser titulares en esos partido, pero ellos respondieron con buenos partidos e intentando su juego de forma constante. Nadie le criticó cuando en su momento dio la oportunidad a unos imberbes Pedro o Busquets.

Por todo ello, no se puede hacer crítica hacía el entrenador blaugrana, pues él, y sólo él, ha sido un preparador que confió en todo momento a sus jugadores pero que sobre todo confió en todo aquello que le llevo a él y a su equipo a los altares de la historia del balompié. Por todo lo que ha hecho, el equipo y su preparador no merecen otra cosa que aplausos, ovaciones y admiración, como se demostraron los aficionados ayer en el Camp Nou.


martes, 10 de abril de 2012

A Liga o muerte

Quedan 7 partidos para el final de la Liga BBVA y dos candidatos por todos conocidos, Real Madrid y Barcelona o Barcelona y Real Madrid. Era lo que se esperaba al principio, a mediados y ahora, en el tramo final. 

Cuatro puntos de ventaja para el equipo blanco parecen mucho, pero hace unas semanas eran diez y parecía que el trofeo iría a parar a los merengues. Ahora, y con el calendario en la mano, no parece tan decidida. Lo que sí parece claro es que habrá un lucha encarnizada. Por si fuera poco, también nos encontramos con la batalla de la Champions en medio.

El Real Madrid tiene rivales en principio más complicados como el Atlético de Madrid o el Athletic de Bilbao, no obstante es cierto que la distancia es considerable. Cualquier equipo firmaría estar en esa situación privilegiada, por lo que no se entienden las expresiones del estilo de canguelo blanco o de miedo en el Bernabéu. 

Es cierto que en ocasiones ha mostrado vulnerabilidad, sobre todo desde el área técnica, pero el juego desplegado ha sido excelso en ocasiones, desestabilizado en ocasiones por el propio entrenador y sus secuaces. El partido contra el Valencia fue un ejemplo del juego madridista, un partido que no se ganó porque el balón bailó por las inmediaciones de la portería o por las manos de Guaita, un portero de nivel sublime que ese día acorazó el arco secundado por un buen planteamiento, aunque fuera extraño en el inicio, de Unai Emery.

El Barcelona no tiene nada que perder o que demostrar a estas alturas y es que ha ganado prácticamente todo lo que jugaba en los pasados tres años. Un juego que muchos consideran posicional, pero que realmente es aposicional por las constantes permutas de su jugadores. Además tienen a Messi, que nació con un balón cosido al pie y que nadie ha conseguido despegárselo.

La Liga está viva y más de lo mismo respecto a los dos equipos. El sábado 21 de abril llega un duelo que determinará las opciones de cada uno. Cristiano está ante la oportunidad de demostrar que puede situarse a la par de Messi. Ese encuentro, como el resto de los que están por venir, se jugará a Liga o muerte.